Nos enfrentamos a una nueva normalidad, producto de casi 12 meses de pandemia, la cual alteró la vida cotidiana y los diferentes sectores de la economía, incluyendo el comercio de cercanía. 

El Comprador se transformó para adaptarse a nuevas reglas de convivencia que le permitieron mantenerse sano y a salvo del virus que desde el 03 de enero 2021 hasta ahora ha infectado a 85,122,080 personas en todo el mundo. Se prevé que los cambios en sus hábitos de compra se mantengan a lo largo del nuevo año, por lo tanto, la infraestructura y comunicación son factores clave que alimentan la experiencia de compra que se ha resignificado gracias a la rápida y obligatoria digitalización del punto de venta, entre muchas otras modificaciones. 

El nuevo comprador busca autonomía, es inmune a la publicidad, disfruta de una comunicación integral que ofrece múltiples canales de atención conectados con el objetivo de garantizar una experiencia satisfactoria, se ha convertido en alguien sedentario en contra de su voluntad, es selectivo, quiere más que nunca inmediatez, vive agobiado y es muy apasionado al opinar. Estas características suponen nuevos retos para los minoristas y las marcas. 

Hemos detectamos diferentes tendencias que se mantendrán presentes en nuestro país y el mundo para este 2021, los invitamos a conocerlas:

El eCommerce convive con la tienda física.

Lo offline es online y lo online es offline, se espera un crecimiento del 30% para los minoristas, comercios y fabricantes gracias al eCommerce. Durante este período, las familias han elegido realizar consumos online, lo que dará paso a una mayor diversificación entre la tienda física y las compras en línea, lo cual representa un reto logístico para los minoristas. 

Localismo.
El comprador prefiere asistir a puntos de venta físicas cerca de casa, según Kantar (empresa de investigaciones de mercado). Esto supone un apoyo a la economía local, un 65% de los consumidores y fabricantes se inclina por comprar bienes y servicios de su propio país.

La salud y bienestar son más importantes que antes.
Los hábitos de salud y bienestar adquiridos durante la pandemia se mantendrán. Esto se verá reflejado no solo en las compras de los productos de limpieza o higiene, sino también a la hora de elegir alimentos para reforzar el sistema inmunológico. 

Compra por cercanía.

El trato personalizado y cercano, los productos en su mayoría argentinos, y la posibilidad de evitar espacios repletos de personas como el transporte público o los grandes supermercados, hacen del comercio por proximidad un protagonista para el 2021.   

El delivery seguirá siendo el rey.
Gracias al distanciamiento social producto de la pandemia, el aumento del servicio de reparto a domicilio no es de extrañar, ya que muchas personas seguirán en casa, el delivery se ha convertido en algo de primera necesidad.

Precio y calidad marcarán la decisión de compra.

El precio gana terreno para el 2021, la pandemia empujó al consumidor a darle más importancia. Así las compras impulsivas pasan a un segundo plano pese a que los intereses del consumidor están poco a poco regresando. Hoy tenemos un comprador más planificado. 

La experiencia en lo digital seguirá teniendo relevancia.

Gracias a la digitalización acelerada de los comercios, se espera que para el 2021 las expectativas de los clientes en las herramientas digitales se incrementen al buscar opciones seguras, rápidas y con menos contacto físico. 

Crecimiento del social commerce.
Hoy las redes sociales son un punto de venta activo que cobra fuerza gracias al tiempo que el consumidor permanece conectado. 

El pago sin contacto.

Se espera que a nivel internacional continúe el uso de monedero digital como Google Pay o Apple Pay u otros, estos ofrecen una experiencia rápida y sencilla, que a su vez se ha vuelto segura al no mantener contacto con nadie, especialmente con desconocidos.

El Comprador permanece como el centro de todo.

Los cambios en el contexto de la pandemia han obligado a las marcas y empresas a re-entender al nuevo consumidor.

Comunicación directa con el comprador y mejora de la imagen de la marca.


Es necesario mantener a las marcas conscientes del contexto actual y comunicarse con su consumidor desde allí, ya que es imposible no ser empáticos en una época como la actual. Y es ahí donde el punto de venta cobra vital importancia.

Contracción del mercado.

Cada empresa ha implementado su propia estrategia para enfrentar la nueva realidad económica, no todas han logrado sobrevivir y muchas han tomado medidas drásticas que les permitirán mantenerse a flote.  

Reformular la cadena de suministro (el conjunto de actividades, instalaciones y medios de distribución necesarios para llevar a cabo el proceso de venta de un producto en su totalidad).

Lo que se hacía antes de la pandemia ya no se puede o debe seguir haciendo. Es necesario rediseñar las cadenas de suministro para que se adapten a las nuevas necesidades del mercado. 

La nueva normalidad en el punto de venta.

Gran parte de los consumidores están preocupados por la situación económica de sus familias y sus empleos, esto originó un descenso en el consumo y cambios en la compra de productos básicos. De igual forma se ha visto disminuido el tiempo del comprador en el PDV físico, lo que cambia en definitiva las reglas del juego.  

Sin duda alguna la COVID-19 vino a cambiarnos la forma en la que vivíamos nuestra cotidianidad, modificaciones que continuarán a lo largo de este nuevo año.

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